Articulos de Isidoro Sánchez

La Orotava y la luz eléctrica – Por Isidoro Sánchez

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El próximo lunes, 1 de diciembre de 2014, se cumplirán ciento veinte años de la inauguración, en 1894, del alumbrado público con electricidad en La Orotava. Fue un proyecto de minicentral hidroeléctrica promovido en 1892 por el polifacético empresario granadino Ricardo Ruiz Aguilar, quien casó en la Villa y convenció a un grupo de ciudadanos del Valle de Taoro para que le acompañaran en la operación energética renovable mediante la constitución de la Sociedad Eléctrica Orotava (SEO).

El contrato administrativo duró veinte años, hasta 1914, y aprovechaba las aguas que había contratado con el Heredamiento de La Orotava para generar electricidad mediante un salto hidráulico diseñado en el punto conocido como Hacienda Perdida, después de haber desviado algunos caudales de la acequia principal que bajaba desde Aguamansa hasta los molinos de gofio en la Cruz Verde.

Ruiz Aguilar. Tras su fracaso empresarial al no conseguir prolongar el tranvía desde Tacoronte hasta La Orotava, se retiró de la SEO y se fue al Puerto de la Cruz, donde consiguió del Ayuntamiento una concesión administrativa similar en 1913, con un nueva empresa, Luz y Sombra, con tecnología térmica. Entre 1914 y 1928 se produjo en La Orotava una grave crisis en el suministro de fluido eléctrico procedente de la planta de Hacienda Perdida y el Ayuntamiento orotavense, apoyándose en el Estatuto Municipal de 1924, decidió municipalizar en 1928 el servicio eléctrico creando el SEM, Servicio Eléctrico Municipalizado.

El Ayuntamiento adquirió las instalaciones eléctricas a la SEO -presidida y conformada entonces por el socio único Ubaldo Martínez Pimienta-, y encargó al ingeniero Rafael Villa el proyecto de una nueva planta hidroeléctrica en el paraje de La Abejera. De hecho, en 1935 la planta fue una realidad y el servicio eléctrico fue administrado municipalmente, y atendió también las necesidades del Puerto de la Cruz y Los Realejos hasta las décadas de 1950 y 1960, respectivamente, al igual que la explotación de elevación de aguas de Gordejuela en la costa de Los Realejos.

Así el servicio eléctrico de La Orotava continuó municipalizado hasta 1974, fecha en que cesó el SEM, y en una subasta pública todas las instalaciones eléctricas fueron adquiridas por Unelco, compañía eléctrica con la que desde 1960 había acordado el Ayuntamiento de La Orotava el suministro parcial de fluido eléctrico, ante la insuficiencia de la planta hidroeléctrica a la hora de atender la demanda local. La situación económica se había convertido en insostenible. Quizá por estas razones entendemos que el 1 de diciembre no puede pasar desapercibido y deben recordarse los protagonistas de estas singulares historias, tal como lo propusimos al Ayuntamiento de La Orotava, presentando un libro energético y proyectando un documental hidroeléctrico, con el apoyo y colaboración de las empresas Effico, Colfis y CTR.

Fuente: Isidoro Sánchez a través de Diario de Avisos