Articulos de Isidoro Sánchez

ÁRBOLES DE CANARIAS

Castaños de Mamio (Aguamansa).- Archivo Isidoro Sánchez

Castaños de Mamio (Aguamansa).- Archivo Isidoro Sánchez

En las islas Canarias es posible encontrar, desde el mar hasta la cresta de las montañas, una treintena de árboles desde el tarajal costero hasta el cedro canario de las cumbres. Estamos hablando de un archipiélago singular desde la perspectiva biogeográfica, la Macaronesia, que situado en el hemisferio norte, por encima del Trópico de Cáncer, son islas de diferentes edades geológicas y superficies, y con altitudes diversas. Unas no llegan a los 800 metros, como es el caso de Lanzarote y Fuerteventura; otras, con cotas alrededor de los 1.500 metros como El Hierro y La Gomera; las hay también que superan los 2.000 metros como Gran Canaria, La Palma y Tenerife. Esta última culmina en el Pico del Teide, la cota más alta del territorio español (3.718).

             Para conocer bien las islas se recomienda caminarlas. Como los aborígenes que utilizaban las vías pecuarias para llevar y mover sus ganados en las  distintas estaciones del año. Muchas de ellas atraviesan hoy día los distintos pisos de vegetación que descubriera hace más de dos siglos (junio de 1799) el naturalista alemán Alejandro de Humboldt cuando subió desde el mar Atlántico hasta el cráter del Teide, en la isla de Tenerife. Entonces podremos comprobar el piso termófilo y el húmedo del territorio canario, y las especies arbóreas que los conforman. En el primero el sauce y la palmera, el almácigo y el lentisco, los dragos, la sabina y el acebuche. En el monteverde  resultan familiares el brezo y la faya mientras que los frondosos árboles de la laurisilva canaria se concentran entre los 800 y los 1.500 metros de altitud, y mirando al norte. Por encima de los 1.500 metros aparece el pino canario y en la cota de 2.000 metros el cedro canario.

            Enseñar el fenotipo de los árboles canarios constituye el objetivo de un grupo de profesionales interesados en divulgar la vegetación que crece en estos especiales ecosistemas forestales, los montes que se reparten por el suelo de Canarias. Con este trabajo realizan un ejercicio práctico de educación forestal, ayudando a los ciudadanos a conocer cada uno de los árboles propios que crecen en nuestra tierra, sus características y sus aplicaciones. Además sugieren que lo hagan caminando a través de la red de senderos y les estimulan a que lean en castellano y en alemán.

 

Isidoro Sánchez García, ingeniero de montes.