Articulos de Isidoro Sánchez

EL PODER DE LA ENERGÍA

Foto de F. Álvarez Abrante

Foto de F. Álvarez Abrante

De un tiempo a esta parte, la energía ha copado la atención de la ciudadanía española. En el caso de Canarias está considerada como un sector estratégico de la economía de esta Comunidad Autónoma, región ultraperiférica definida por la UE y caracterizada por una alta dependencia del exterior, sobre todo en materia energética. Entre los suministros de combustibles a los coches, a los barcos, y a los aviones, además de generar electricidad, se reparten los cien mil barriles de petróleo que se gastan a diario en las Islas Canarias, donde la población fija es de unos dos millones de ciudadanos y nos visitan al año diez millones de turistas. Un 27% del petróleo importado se emplea en generar electricidad.

            Antes de finalizar el siglo XX la sociedad española conoció una reforma del sector eléctrico con la aprobación de la Ley 54 del año 1997, ya que, en términos aparecidos en el BOE, demandaba un mejor aprovechamiento de los recursos energéticos disponibles y una mayor sensibilización medioambiental, por lo que aspiraba a utilizar cada vez más las energías renovables y a la eficiencia en la generación de electricidad. Así podría conseguirse un desarrollo sostenible desde un punto de vista económico, social y ambiental, y sobre todo cumplir con los compromisos adquiridos con la firma del protocolo de Kyoto, a la hora de reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

Por ello se aprobaron posteriormente unos reales decretos, en 1998 y en 2004, que modificaron, por una serie de circunstancias, el régimen económico y jurídico que regulaban el régimen especial vigente derivado de una política energética nacional recogida en el Plan de Energías Renovables 2005-2010 y en la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España.

Así se llegó a 2007, año que conoció la aprobación del RD 661, por el que se regulaba la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial.  A los titulares de instalaciones en régimen especial se les garantizaba una retribución razonable para sus inversiones y a los consumidores eléctricos una asignación también razonable de los costes imputables al sistema eléctrico.

En definitiva el real decreto vino a establecer la metodología para la actualización y sistematización del régimen jurídico y económico de la actividad de producción de energía eléctrica  en régimen especial y de una nueva regulación a la actividad de producción. A partir de entonces, en 2008, comienza la apuesta administrativa y financiera de la iniciativa por las energías renovables, principalmente por parte de pymes y de ingenuos ciudadanos, personas físicas y jurídicas, que confiamos en la seguridad jurídica del estado español cuando se dedicó a incentivar y estimular este tipo de tecnologías limpias, de fuentes renovables, para generar electricidad. A finales de 2011, con el PSOE aún en el poder y Sebastián de ministro responsable, comienza la irrupción de normas regulatorias, algunas con carácter retroactivo incluso, que afectaron fundamentalmente a la generación de electricidad con fuentes renovables, ya fueran fotovoltaicas como eólicas o termosolares. En Canarias, donde abunda el sol y el viento, se reducen por tres años las horas de sol en las primas a las instalaciones fotovoltaicas. Se plantean denuncias ante el Tribunal Constitucional y quejas ante el Diputado del Común.

Ya con el PP en el gobierno central continúan las medidas restrictivas y se conocen reales decretos legislativos propuestos paulatinamente por el ministro Soria, que suspenden la asignación de las fuentes renovables, suprimen las primas a las mismas, no aplican la actualización del IPC a la hora de retribuir la energía eléctrica producida en régimen especial, y para mayor INRI establecen a partir de 2013 un impuesto de producción del orden del 7%.   Se notaba que los pequeños inversores no podíamos competir con las grandes compañías eléctricas. Ya lo vivimos desde el primer momento en que decidimos irrumpir en el mercado de las grandes empresas y nos atrevimos a competir.

Se palpaba el Poder de la Energía por parte de los Oligopolios. Y entonces aparece un periodista atrevido, Jordi Evole, que osó limpiar la opacidad de toda esta carajera energética que se escondía detrás de todas estas maniobras político-empresariales. Por ello acudió al canal televisivo de la Sexta para entrevistar a destacados expertos en la materia, ya fueran técnicos, empresarios y ecologistas, que nos permitió al resto de afectados conocer con algo más de claridad el embrollo en el que nos habían  metido los políticos de turno.

Aquí en Canarias se conformó después de 2008 una asociación de energías renovables, la ACER, que intenta defender los intereses de los afectados  por las veleidades de los ministros españoles de Industria. También para apoyar la aprobación de una norma jurídica que contemple las especificidades del sistema eléctrico en Canarias, que tenga en cuenta el hecho insular y la alta dependencia del exterior en materia energética; y reconozca también el coste de generación de electricidad con combustibles fósiles convencionales frente al de las fuentes renovables como la eólica o la fotovoltaica, incluso la hidroeléctrica. Es decir a la definición de un Nuevo Modelo Energético  para Canarias tal como plantean  a su vez otras organizaciones sociales.

Por estas consideraciones no debe extrañar la irrupción de determinadas plataformas en Canarias que están buscando alternativas al modelo actual, basado en un 95 % en combustibles fósiles. Aspiran, como mínimo, a generar en su casa la energía que necesitan para el consumo propio, lo que de denomina autoconsumo. En las islas se han ido reuniendo en los primeros meses de 2013 diversos colectivos dando a conocer la importancia de la energía y del Poder Energético. En nuestro caso hemos asistido a charlas en la sede tinerfeña  de Caja Canarias, en el Liceo Taoro de La Orotava, en el Círculo de Amistad XII de Enero de la capital tinerfeña, y recientemente en la sala Timanfaya del Puerto de la Cruz. En ocasiones el asunto a debatir era la energía, en otras se habló del impacto de las normas regulatorias en la continuidad financiera de los pequeños y medianos inversores; en otras, conocer las causas del déficit tarifario y entender el recibo de la luz; también se trató de la eficiencia energética, de las directivas comunitarias en materia de renovables, y por supuesto del petróleo o gas en las aguas próximas a Canarias. Participaron en algunos casos expertos en materia geológica, jurídica, industrial y oceanográfica, así como en eficiencia energética.

Obviamente todos coincidimos en tener todos los datos posibles  antes de manifestarnos y tomar decisiones. Lo que si quedó claro en todo momento fue la importancia del Poder Energético y quien lo detenta, así como la necesidad de contar con otro modelo energético para Canarias, sostenible de verdad. De ahí que no debe extrañarnos que aparezca una plataforma o un movimiento energético canario que lo reivindique. Es mucho lo que nos estamos jugando.