Articulos de Isidoro Sánchez

MIS VIVENCIAS CON TELESFORO BRAVO. (PARTE III): EL PARQUE NACIONAL DEL TEIDE (1974-79)

telesforo_bravo 3Telesforo, a la vuelta de su periplo por el extranjero, termina su doctorado y en 1966 se inicia como profesor en el mundo académico  incorporándose como catedrático a la Universidad de La Laguna. Vive como nadie la erupción del volcán Teneguía en La Palma, octubre de 1971. Ya había sido nominado miembro del Patronato del PN del Teide como una de las tres personas de destacado reconocimiento social junto al arqueólogo Luis Diego Cuscoy y al biólogo Carlos Silva En 1974 coincido con él en el Patronato una vez que Francisco Ortuño, al regreso de los EE.UU. adonde viajó en 1972 para participar en la conmemoración del centenario del PN de Yelowstone, me nombra director-conservador del Teide. Fue una derivada administrativa del llamado <<Espíritu de Yelowstone>> que caracterizó la doctrina conservacionista en España a partir de entonces. Trajo además la figura de los PRUG, Planes Rectores de Uso y Gestión, en los que Telesforo aportó mucho por sus conocimientos, sobre todo una vez que se aprobó en el Congreso de los Diputados la reclasificación del PN del Teide, en 1981.

A Telesforo le veía muchos  por las Cañadas cuando los Sánchez íbamos a cazar a las cumbres de la isla. Gustaba de ir al Parador de Turismo donde su esposa, doña Asunción, se quedaba leyendo mientras él disfrutaba como un enano caminando por la crestería del Parque, por Guajara o por las 7 cañadas. Además de la natación le gustaba caminar y caminar. En verdad le venía bien el nombre de Tarzán de Martiánez.

Nuestra presencia en el Patronato del PN del Teide  coincidió con la etapa de los gobernadores como presidentes de los mismos. Entre otros, Mardones y Rebollo. También con el año de la declaración de Timanfaya como PN en Lanzarote, en la que mucho tuvo que ver el artista César Manrique, amigo personal de Telesforo Bravo, y el ingeniero Juan Nogales, responsable en gran parte de la marcha de Sventenius a Gran Canaria para iniciar el jardín canario Viera y Clavijo en Tafira. Manrique y Bravo  se conocieron en la isla conejera cuando Telesforo visitó Lanzarote en 1964, para estudiar el volcán de la Corona con sus espectaculares Jameos y Cueva de los Verdes. El profesor Bravo se quedó  enganchado  y publicó una excelente información divulgativa de este conjunto vulcanológico y de la famosa <<quesera volcánica>>. Años antes, en el verano de 1959, tuve la oportunidad de conocer Lanzarote cuando jugamos el Torneo de San Ginés de fútbol, en el orotavense equipo juvenil  Plus Ultra. Nos llevaron de excursión al volcán de La Corona y a sus llamativos Jameos del Agua Allí nos fuimos con los dirigentes del Club y constatamos la belleza natural del jameo y la existencia de un cangrejo ciego, adaptado al medio.

Cincuenta años más tarde, en 2009, muchos de aquellos jugadores volvimos a visitar la Cueva y los Jameos. Nos acompañó Manuel Rodríguez Mesa, dirigente del Club en 1959, y miembro destacado de la RSEAPT. Se enfadó mucho con la guía turística que nos acompañó cuando descubrió su ignorancia sobre la figura de Telesforo Bravo. Prometió enviarle, y así lo hizo, una copia del trabajo del profesor Bravo sobre los volcanes de Lanzarote.

  La década de los años 70 fue la época en que se firmó la renovación del Tratado España-USA en el que F. Ortuño incluyó la conservación de la naturaleza, con los PN de Canarias en primera línea. Así conocimos en estas islas la presencia de técnicos, biólogos y geólogos del NPS de los EE.UU. a quienes Telesforo acompañó en su periplo canario. Como lo hiciera asimismo el biólogo Carlos Silva, en su calidad de miembro del Patronato del PN del Teide. Por cierto el debate en el seno del Patronato acerca de las explotaciones de la piedra pómez fue inolvidable. Se iniciaba la democracia y la palabra de don Tele resultó decisiva. Era una voz autorizada en la materia.  Como bien señaló Ernesto Salcedo, el Teide se <<desplazó>> a Madrid para negociar entre los ministerios implicados el resultado final. Al final ganó el medio ambiente a la industria. Los ecologistas se desencadenaron en Montaña Blanca y la clase política democrática se encargó entonces de acabar con la explotación del mineral.

Por entonces tenía la costumbre de pedirle a don Tele diapositivas de su magnífica y amplia colección  para mis charlas y mis artículos. Siempre fue muy amable hasta el día en que me dijo: << Se acabó. A partir de ahora las sacas tú y que el Icona te compre una cámara fotográfica>>. Así lo propuse oficialmente y la administración, es decir JMG, me adjudicó una magnífica máquina con la que saqué miles de diapositivas que junto a las de A. Machado dejamos en el archivo oficial junto con las fotografías de Imeldo Bello Baeza. Hoy creo que está depositado en el Archivo Histórico Provincial.

Ya habíamos iniciado con un amigo de Telesforo la red de senderos del norte de Tenerife. Se trataba del inquieto hotelero portuense Enrique Talg, uno de sus compañeros de pensión en Madrid. Por otra parte, José Miguel González en 1975 me había encargado iniciar el expediente del Parque Nacional de Garajonay. Años más tarde, en 1979, dediqué una parte de mi vida a la causa democrática de la <<res pública>> irrumpiendo en la vida política de mi villa natal, La Orotava, aunque residía en el Puerto de la Cruz.

Una de las primeras cosas que me sugirió Telesforo cuando llegué a la dirección del Parque Nacional del Teide y se inauguró el Centro de Interpretación en el Portillo de la Villa, fue la adquisición de un documental audiovisual sobre la erupción del volcán Teneguía, en la isla canaria de La Palma, ocurrida en 1971. Lo conseguí en Madrid a través del ministerio de Educación y se proyectaba todos los días. Era una joya divulgativa de un volcán canario y Telesforo había sido uno de sus protagonistas a la hora de estudiarlo sobre el terreno junto al profesor Coello y otros geólogos más.

Personajes ilustres como Dulce María Loynaz y Alejandro de Humboldt, así como otras circunstancias de la vida hacen que conozca al poeta y profesor José Javier Hernández. Natural del Puerto de la Cruz, reside en la capital tinerfeña, y fue alumno de don Telesforo, además amigo de su familia por el magisterio en el colegio de 2ª Enseñanza en la ciudad turística. A JJ también le gusta caminar y escribir, como a muchos de nosotros, pero en 2003, un año después de la marcha de Telesforo de este mundo terrenal, escribió un poemario, homenaje al volcán que tituló: EL TEIDE EN LA MIRADA. Entre otros, unos versos sobre “el tiempo inabarcable” que aglutinó en el poema No te nombro… y se lo dedicó a los miembros de la Peña Baeza.