Articulos de Isidoro Sánchez

MIS VIVENCIAS CON TELESFORO BRAVO-( PARTE V): BICENTENARIO DE HUMBOLDT (1999)

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El bicentenario del paso del naturalista alemán Alejandro de Humboldt por Canarias no pasó desapercibido para la Fundación que lleva el nombre del ilustre prusiano. Los admiradores de Humboldt en Tenerife pudimos organizar en 1999 (junio y septiembre) una serie de actos que recordó el legado del científico berlinés y su relación con Canarias. El Parlamento europeo, el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife, el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz y una empresa privada como Loro Parque -por los pingüinos Humboldt-  contribuyeron a ensalzar la efeméride. Telesforo Bravo también lo hizo pero participó en la segunda programación del año, ya que se dejó para septiembre la visita de los miembros de la Asociación Humboldt de España que presidía el magistrado Marino Barbero, famoso por el Caso Filesa.

Comprometí a don Telesforo, catedrático ya retirado de la ULL, para que diera una charla en el PN del Teide a los miembros de la citada Asociación. He de reconocer que el profe se pasó. No sólo nos deleitó en el Centro de Visitantes del Portillo sino que nos llevó hasta la carretera de Boca Tauce a Chio para darnos, subido a una roca, una clase de geología al pie de las Narices del Teide, describiendo la erupción de Pico Viejo de 1798. Su conocimiento sobre los volcanes y su admiración por Humboldt le hizo disfrutar como nunca cuando explicaba las incidencias del volcán. Rezumaba alegría, magisterio, humanidad, agradecimiento. Ese día casi otoñal resultó imborrable, espectacular. Creo recordar que fue una de sus últimas lecciones magistrales. Disfrutó como un niño, con una sonrisa fuera de lo común. Incluso se le notaba exultante, satisfecho por su contribución personal al homenaje a su admirado Humboldt.

Curiosamente el profesor canario tuvo un cierto paralelismo con el naturalista y geólogo prusiano. Telesforo Bravo nació en 1913 y  falleció en el Puerto de la Cruz en 2002, con 89 años de edad. Como Alejandro de Humboldt, que siglos atrás, nació y murió en su ciudad natal, Berlín, y también vivió 89 años. Al cumplirse el centenario de su fallecimiento, en 1959, Tenerife le hizo un homenaje en la Cuesta de la Villa construyendo un mirador que lleva su nombre y editando el Cabildo un libro escrito por el profesor A. Cioranescu. A los cien años de su nacimiento, Telesforo recibe, en 2013, un reconocimiento por parte de su familia y admiradores, algunos de los cuales le dedican también un libro además de promover su nombre para el Centro de Visitantes del Parque Nacional del Teide, en La Orotava

Ambos geólogos tuvieron una ajetreada vida profesional relacionada con los recursos naturales. Conocieron La Graciosa y Lanzarote, y Humboldt subió al Pico por el sendero que siglos más tarde llevaría el nombre de Telesforo. No obstante dejaron una magnífico legado científico aunque hubo una gran diferencia en algunos aspectos: Humboldt no dejó descendencia, Bravo si. Dos hijos: Jesús y Lourdes, y tres nietos: Juan Jesús, Francisco Javier y Jaime.