Articulos de Isidoro Sánchez

MIS VIVENCIAS CON TELESFORO BRAVO-(PARTE VI): CANTUS NATURALIS (2004)

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Creo recordar que fue en 2004 cuando los cimientos del edificio insular de Tenerife temblaron de nuevo después de los movimientos telúricos de mayo de 1989. En ambas ocasiones creo que el inolvidable Telesforo Bravo se encargó de tranquilizar con sus serenas reflexiones vulcanológicas, a través de las ondas radiofónicas y televisivas, a toda la isla que vivía alrededor del padre Teide. Lo escribió recientemente el amigo Salvador García cuando se hizo eco del arranque del año de Telesforo Bravo en la portuense Casa de la Juventud.

García lo calificó en su crónica de sabio, del naturalista por antonomasia, del científico humilde, del profesor excursionista, del observador y descubridor de rincones insulares. Me vino luego a la memoria un homenaje íntimo que una pareja ligada al Puerto de la Cruz. Antonio Machado y Chusy Hernández, le dedicaron hace algunos años en un reportaje especial que más tarde se convertiría en un antecedente de un proyecto muy peculiar: transformar el “Pozo de los Machado” en un Museo del Agua, dedicado a la figura de Telesforo Bravo. Espero que sea una realidad si el Plan de Rehabilitación para la Modernización del municipio turístico del Puerto de la Cruz llega a buen fin.

A Humboldt y a Telesforo me los llevé de paseo, de manera virtual, en mayo de 2004, en el 50 cumpleaños del Teide como Parque nacional, dentro de una “Cantata a la Naturaleza” muy especial. Fuimos caminando desde el Puerto de la Cruz hasta el Teide, con la poesía de Dulce María Loynaz y la música de Reyes Bartlet como herramientas de trabajo, acompañándonos a lo largo del sendero. Tenía claro que la mejor manera de educar era cantando pero eché en falta el surrealismo de Oscar Domínguez y de Juan Ismael pero me acordé de Agustín de Espinosa, de María Rosa Alonso, de Celestino González y de Yaya Reimers, al igual que de Francisco Bonnin y de Martín González. Una auténtica convergencia artística donde no podía faltar Telesforo. Tampoco las académicas Dulce María Loynaz, cubana, y Carmen Conde, española. Espero que en este año volvamos a recordarlos, ya que 2013 es una buena fecha para ello, al cumplirse 60 años del natalicio del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), en el Puerto de la Cruz. Las dos ilustres escritoras estaban con Telesforo participando en los actos oficiales de entonces y ya Dulce María Loynaz, <<una isla>> en palabras de Carmen Conde, había escrito: “Al principio era el agua: Un agua ronca, sin respirar de peces, sin orillas que la apretaran…” . Sirvió para seguir escribiendo en la Cantata: “El agua lo envolvía todo con sus húmedas brazadas. No había más que agua allí donde mirábamos. Y del agua brotó la tierra, brotaron los árboles, y brotaron todos y cada uno de los seres que poblaron el planeta….”

De igual manera señalamos en esta peculiar Cantata a la Naturaleza que con la obra científica de Telesforo, mitad ecología, mitad paisaje, se inauguraron los estudios modernos sobre la geología: (i) de La Gomera y (ii) de la Caldera de Taburiente, que tanto impactó en 1815 a un amigo de Humboldt, el geólogo alemán Leopoldo von Buch. También se dieron a conocer las enigmáticas estructuras volcánicas aborígenes de Lanzarote, las llamadas queseras. El profesor Bravo descifró el secreto del agua gracias a sus relaciones con las estructuras geológicas de las islas, lo que le permitió estudiar su calidad y contar los riesgos de su contaminación, particularmente en el valle de La Orotava. Estoy seguro que Telesforo, además de hablar con las piedras, era un hombre moldeado por el agua.

A los dos meses de este singular homenaje a Telesforo se conoció el accidente que le costó la vida a su yerno Juan Coello. La geología en Canarias se quedó vacía y triste con la marcha de estos dos profesores. A partir de entonces el IEHC comenzó a organizar las semanas Científicas Telesforo Bravo y así arrancan en 2006 hasta la actualidad, con una temática relacionada con el mundo de la Naturaleza. Entre tanto sus nietos y amigos, al igual que los ayuntamientos del Puerto de la Cruz y de La Orotava promueven la creación de una Fundación que llevará los nombre de Telesforo Bravo y de Juan Coello.