Artículo de Isidoro Sánchez

EL TEIDE EN MOVIMIENTO

El Teide desde Los Altos. La Orotava. Foto I. Sánchez. Enero 2017

El Teide desde Los Altos. La Orotava. Foto I. Sánchez. Enero 2017

Cuando era chico y vivía en La Orotava, mi padre me enseñaba en las Navidades  a mirar de manera especial al Teide para que viera el caminar de los Reyes Magos. De sus camellos y de toda la expedición que dice venía del oriente. Lo más que veía en el filo de la cumbre de Tigaiga, por los altos de Los Realejos, eran los árboles que crecían cerca del mirador de La Piedra de los Pastores y del Cabezón. Ni los guardas forestales Pedro González,  con sus setas, ni Juan Méndez, con sus palomas, daban señales de vida para esperar a sus majestades. En realidad eran años de dificultades. 

El viernes 6 de enero del 2017 subía al mediodía por la carretera de las Cañadas para ir a celebrar la Epifanía en la finca familiar de Los Altos tan ligada a la historia reciente de la Villa por las visitas de  Rómulo Betancourt y Luis Molowny, entre otros personajes. Cuando estaba cerca, a la altura de la vieja planta hidroeléctrica de La Abejera, le pedí a mi mujer que me dejara para seguir caminando y sacar fotografías al padre Teide. Lo notaba algo raro y aún eran las dos de la tarde. Tal como habían anunciado el Teide se puso la toca sobre la nieve  pero tenía algo más tal como se lo comenté a la familia cuando llegué a la “abadía” sita en la plaza de Taguluche, donde Juventud 80.  Horas más tarde, Fran,  uno de mis hijos me comenta haber recibido por las redes sociales la noticia de un sismo, seísmo, terremoto o temblor en el corazón del Teide, a unos tres kilómetros de profundidad. Nadie había percibido nada y eso que estábamos a unos 10 kilómetros del Pico del Teide y a una altitud de 575 metros sobre el nivel del mar. El día siguiente, sábado 7 de enero, amaneció de manera espectacular en el valle de Taoro, con brisas del Teide, nunca mejor dicho, por las ráfagas que descendían de la cumbre hacia el mar. Además de la toca tradicional de estos tiempos ventosos, el Teide apareció cubierto acariciado por una manta de nubes e hizo acto de aparición en los cielos del valle una nube especial, mitológica según el amigo inca, Manuel Méndez Guerrero, con un toque rojizo que me iluminó de manera espectacular hasta el punto que de tanto sacarle fotos casi me caigo cuando caminaba por la calle Luis Rodríguez Figueroa, en el Puerto de la Cruz.

El Teide  desde El Tope. Puerto de la Cruz. Foto  I. Sánchez 2017

El Teide desde El Tope. Puerto de la Cruz. Foto I. Sánchez 2017

Foto I. Sánchez. 2017. El Teide desde Jardín Tucán

Foto I. Sánchez. 2017. El Teide desde Jardín Tucán

La combinación drago, aloe, nube, Teide y toca era un ejemplo de surrealismo puro y me acordé de André Breton y Juan Ismael. A otra escala también de M. Martín González y F. Bonnin Guerin,  de Pedro González, el pintor de la Cruz Santa, y de Imeldo Bello, el fotógrafo de Taoro. Por supuesto del concejal orotavense Juan Acosta  y del ingeniero de montes, Arturo Ballester; obviamente de Francisco Ortuño, José Miguel González y de Milagros Luis Brito, al igual que de cuantos han contribuido a la historia del Teide. Primero como candidato a parque nacional desde 1917 hasta 1954, luego como Parque Nacional a partir de 1954 y ahora como Patrimonio Mundial, desde 2007. Noté que el padre Teide quería decir algo y no me extrañaría que estuviese relacionado con la próxima efeméride de junio de 2017, cuando recordemos los diez años de su inscripción en la Lista de Bienes Naturales del Patrimonio Mundial.

Nuestro Teide tiene derecho a latir. Es su condición casi humana de viejo volcán, cansado y rugoso, que de vez en cuando se expresa. (José Javier Hernández).

El Teide en movimiento. De Mito a Parque Nacional.  Nicolás G. Lemus e Isidoro Sánchez. 2004.Nube mitológica de M. Méndez Guerrero. Foto I. Sánchez. 2017

El Teide en movimiento. De Mito a Parque Nacional. Nicolás G. Lemus e Isidoro Sánchez. 2004. Nube mitológica de M. Méndez Guerrero. Foto I. Sánchez. 2017

Isidoro Sánchez García. Ingeniero de montes. Director de PN del Teide (1974-1980)