Artículo de Isidoro Sánchez

NOCHE DE VERANO EN LA VILLA

Actuación del grupo de Mariachi "Mencey Azteca de Tenerife". Foto/E.Sánchez

Actuación del grupo de Mariachi “Mencey Azteca de Tenerife”. Foto/E.Sánchez

El sábado 22 de julio tuvo lugar en el jardín del claustro del ex convento de Santo Domingo de La Orotava, hoy flamante Museo de Artesanía Iberoamericana de Tenerife (MAIT), un acto musical relacionado con México. En realidad era un homenaje que se ofrecía a una figura inolvidable del mundo de la canción mexicana, Juan Gabriel. La actividad había sido organizada por el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de La Orotava con el respaldo institucional y el apoyo del consulado de la república de los estados unidos de México que lidera en Tenerife la amiga Angela Baca, compañera en la Asociación Cultural Humboldt (ACH). Tanto ella como el amigo Efraín Medina, consejero del Cabildo y responsable político del área de Museos y Artesanía, nos invitaron para disfrutar del concierto que Fran Hernández ofreció, acompañado por los Mariachi del grupo que lleva el nombre de Mencey Azteca de Tenerife.

Jardín del claustro del ex convento de Santo Domingo y campanario de la Iglesia . La Orotava. Foto/I. Sánchez

Jardín del claustro del ex convento de Santo Domingo y campanario de la Iglesia . La Orotava. Foto/I. Sánchez

         Acudimos al patio del Museo  los hermanos EDIS junto con las señoras y en verdad que lo pasamos lindo. Por la música  y el ambiente, por los amigos que saludamos, algunos venidos de la capital y del Puerto de la Cruz,  y la gastronomía que pudimos degustar de una auténtica cocinera mexicana que está muy relacionada con la familia. También por los recuerdos que el inmueble nos trajo esa noche. Se lo había comentado al amigo taxista que nos subió desde el Puerto de la Cruz esa tarde veraniega, y era que en el ex-convento que íbamos a visitar con ocasión de la fiesta de México habían estudiado ínclitos personajes nacidos a lo largo del siglo XVIII en el antiguo Puerto de Orotava, hoy Puerto de la Cruz, como los hermanos Iriarte y los Betancourt Molina y Castro, además del realejero don José Viera y Clavijo. Todos ellos hijos de la Ilustración.

Foto/I. Sánchez

Foto/I. Sánchez

         De igual manera me vino a la memoria las vivencias que tuve en mi etapa juvenil con el antiguo inmueble religioso, regentado por los dominicos siglos atrás, ya que en los años de 1950 compartímos con algunos compañeros del fútbol la visita a la ciudadela que se conformó por entonces en la parte del exconvento en la que vivían algunas familias de la Villa. Asimismo los recuerdos socio políticos de cuando llegamos a ocupar la concejalía de obras y urbanismo en la corporación orotavense, en los años en que arrancó la democracia en la etapa posfranquista, en 1979,  y nuestro grupo político incluyó en su programa electoral la rehabilitación del exconvento. Se llegó a un acuerdo con los “inquilinos” de la ciudadela, se les buscó vivienda social y solicitamos  de la administración del Estado la redacción del proyecto de rehabilitación así como la financiación de la obra. Costó lo suyo, tanto en tiempo como en dinero, ya que no éramos de la cuerda del grupo del gobierno central. Afortunadamente llegó el momento en que se inauguró la obra y hoy día se puede disfrutar de un espacio público de la envergadura del Museo de Artesanía Iberoamericana, donde caben actos culturales variados  como los de estos días y en particular el del sábado 22 de julio, en que la música mexicana nos transportó  hasta  Juan Gabriel gracias al solista Fran Hernández Fue una auténtica noche de verano, con tequila incluido, apropiada para la Villa de La Orotava y se notaba que la gente estaba contenta y satisfecha. Al regresar a casa vi en la TVE1 la historia cinematográfica de Mario Moreno, Cantinflas. Pude comprobar que la noche veraniega además de villera fue también mexicana.