Artículo de Isidoro Sánchez

LECTURA DEL TURISMO EN EL HIERRO

Foto.- E. Sánchez G.

Foto.- E. Sánchez G.

Este es un artículo que dedico en esta recta de final de año 2017 a la lectura, al turismo y a la isla de El Hierro. Por eso comenzaré recordando que leer es un gran placer, espiritual y metafísico que nos coloca en órbita y nos pone a flotar en nuestro cosmos personal. De manera especial cuando se acude, en mi caso, a la literatura de Miguel de Unamuno, a la del chileno Pablo Neruda o del colombiano García Márquez además del mexicano Carlos Fuentes y la cubana Dulce María Loynaz. Incluso al trabajo literario tan especial que hace con sus haikus el japonés  Bashóo o a los aforismos del admirado profesor y físico catalán Jorge Wagensberg. Incluso al Amor Loco del surrealista francés André Breton. O a la poesía de las canarias Elsa López y Cecilia Domínguez.

Foto.- E. Sánchez G.

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            No obstante si la lectura va acompañada de unas referencias históricas a la isla de El Hierro, las Navidades y la despedida del año 2017 se nos hacen más interesantes aún. Es lo que me está sucediendo al releer el libro de poesía que lleva por título una frase de auténtica cosmovisión atlántica que escribiera el ínclito Manuel Padorno al definir al mar: La llama silenciosa. Lo recuerda de manera humana otro escritor y poeta canario, Samir Delgado, en el prólogo que ilumina un proyecto literario solidario con el pueblo de la Restinga, celebrado en la costa del municipio de El Pinar en El Hierro. El amigo Samir nos invitó a su presentación pública en la noche del 29 de febrero de 2012, un año bisiesto animado por la erupción volcánica submarina del lecho del Mar de las Calmas. El acto se convirtió en un gesto mundial de solidaridad con El Hierro y los herreños, en una muestra de fraternidad para que la isla volviese a lucir su mejor cara, con la recuperación de la normalidad como objetivo principal pasando por la convivencia con la naturaleza. Todo un referente de la armonía de la biodiversidad con la cultura popular y el turismo sostenible. Prueba de ello lo confirma la relación geografía-naturaleza. En los tiempos del mundo clásico El Hierro fue el Meridiano cero del planeta. Cuando la conquista en el siglo XV la isla se hizo famosa por la existencia del Garoé, el árbol sagrado de los bimbaches que captaba la lluvia horizontal, y en el siglo XVIII por las visitas del geógrafo francés Louis Feuillée y del militar orotavense Juan A. de Urtusáustegui. Ambos fueron unos ilustrados europeos de cierto interés para las islas Canarias por diferentes razones. En los tiempos de la nueva democracia española adquiere relevancia la irrupción del turismo en la isla. De manera especial después del re-descubrimiento del lagarto gigante en el valle del Golfo de la Frontera y cuando Canarias, convertida en una comunidad autónoma estatal, aprueba la ley de Espacios Naturales Protegidos; asimismo por el incremento de la conectividad marítima y aérea. Obviamente después de la declaración del isla como Reserva de la Biosfera en el año 2000 y de la erupción volcánica de otoño 2011 en el Mar de las Calmas, que puede propiciar la declaración de un futuro Parque Nacional marino. Las sabinas y el folklore de El Hierro también son buenos referentes turísticos junto a la Bajada de la Virgen de los Reyes además de la reciente y renovable Gorona del Viento. Por estas consideraciones resulta confortable seguir leyendo el turismo, un recurso que como el agua es fuente de vida, y sobre todo cuando se reciben mensajes del escritor uruguayo, Eduardo Galeano, desde el Cono Sur, para abrazar a los herreños.  ¡Felices Fiestas!