Artículo de Isidoro Sánchez

MADRID-BARCELONA: DE 1974 A 2017

Isidoro Sánchez García. Foto/ M.Méndez

Durante mi estancia de estudiante en la ETSIMO de Madrid (1959-1965) tuve la oportunidad de asistir a muchos partidos en el Chamartín y en el Metropolitano, donde jugaban Real Madrid y Atlético de Madrid, respectivamente, siempre en domingo y no como hoy. Por eso cuando descansaba de jugar en la liga universitaria como defensa central y capitán del equipo del Colegio Mayor, llamaba a algunos  paisanos de la Villa de La Orotava que estudiaban o hacían el servicio militar en la capital española, para acercarnos al viejo Chamartín o al Metropolitano. Eran los años gloriosos de Di Stefano  en el Madrid y de Miguel en el Atlético.

            Siempre me ha gustado el fútbol, además de otras disciplinas deportivas como el baloncesto y la natación pero sin embargo no me acordaba de ningún match de derbys, ni de clásicos significativos, hasta que llegó el año de 1974, cuando ya era ingeniero de montes del Icona, y pude disfrutar en el Bernabeu de un clásico Madrid-Barcelona el domingo 17 de febrero de 1974. Fue un partidazo de envergadura donde el equipo catalán vapuleó al equipo merengue madrileño. Ganó por 0-5 con goles marcados por Marcial, Cruyf, Asensi, Juan Carlos y Sotil. En mi vida había visto una “cuerada” de tal envergadura. Los goles se sucedían de una manera matemática, cada dieciocho minutos aproximadamente. El pobre cancerbero madridista García Remón no daba avío a sacar el balón de la red. Me llamó la atención la manera de jugar del equipo catalán, con Cruyf de director de orquesta. Se sucedían las jugadas y los goles individuales incluida una falta sacada por el holandés que fue rematada de manera fulminante por Sotil de cabeza. Fue todo un baile y así se lo comenté al ingeniero forestal, Paco Mena, que me acompañó al flamante estadio madrileño, y más tarde al recordado amigo realejero Santiago Palmero, fanático del Madrid, a quien le regalé la entrada del partido a mi regreso a Tenerife, como recuerdo de la goleada. Algo parecido me sucedió recientemente, el sábado, 23 de diciembre, al mediodía, cuando contemplaba en casa, con unos amigos aficionados al Real Madrid, el clásico de la liga Santander. Habían transcurrido cuarenta y tres años de aquella hecatombe madridista que le costó al navarro Zoco, que jugaba en las filas del Real Madrid, la retirada del fútbol profesional.

            Los tres goles del Barca en la segunda parte del último clásico, en el que participaron Suárez, Messi, de penalty,  y Aleix Vidal al final, cayeron como un jarro de agua fría en el equipo madridista. Entonces pude constatar la importancia de contar con verdaderas estrellas futbolísticas que colaboren en la estructura de los equipos, casos de Cruyf en 1974 y de Messi en 2017. También me acordé de lo que comentó mi hermano Francisco, fichado por Luis Molowny en el Real Madrid a mitad de los años de 1960, cuando su hijo Borja le entrevistó antes de marcharse para el otro mundo: “El Barcelona es todo un equipazo y el argentino Messi el mejor jugador de la historia del fútbol”.  Todo esta narración la traigo a colación porque me lo pidió una amiga y vecina a la que le gusta el fútbol en todos los sentidos aunque recientemente ha apostado por los Sports. Me refiero a Milagros Luis Brito que es aficionada al C.D. Tenerife y a la U.D Las Palmas, al igual que al equipo femenino del Granadilla. ¡Feliz Año Nuevo!