Artículo de Isidoro Sánchez

75 AÑOS DEL CLUB NATACIÓN MARTIÁNEZ

En 1942 el Puerto de la Cruz conoció el nacimiento de dos organizaciones cívicas   relacionadas con el deporte, con la natación y con la montaña. Eran el Club Natación Martiánez y la Peña Baeza. El primero aglutinando a jóvenes portuenses enamorados del mar, como los hermanos Rodríguez, Fermín y Alonso, Domingo Fregel, Gonzalo Pavés, Pedro Luis Cobiella, entre otros. Como lo había sido años antes Telesforo Bravo, el Tarzán de Martiánez, como le conocían sus amigos, quien junto a Imeldo Bello Baeza y Luis Espinosa, entre otros, conformaron la Peña Baeza.

            Circunstancias de la vida me llevaron a acercarme al Puerto de la Cruz de manera frecuente e intensa y me apunté a la Peña Baeza en los años de 1960. Ello me permitió profundizar en mi contacto con la naturaleza dada mi profesión forestal y años más tarde residir en la ciudad turística por razones familiares. Así que de La Orotava bajé al Puerto y ello me sirvió para adentrarme en un deporte nuevo para mi, como la natación de los años de 1980 e incorporarme como socio al C.N Martiánez. Además del fútbol y el baloncesto aprendí en la Villa a nadar en los estanques de las fincas, en particular en el de Eustaquio (a) Peluja y años más tarde me perfilé en la playa de Martiánez y en las piscinas portuenses. Estaba claro, del estanque a la piscina. Apunté a mis hijos María Elena, Fran y más tarde Juanpa, en el CN Martiánez y no se les dio mal. Presidía el Club José A. Marrero y se estrenaba como entrenador un madrileño, Pedro Lucas. Aquellos entrenamientos eran horas de relax acuáticos para los chicos. De la natación se pasó al salvamento y socorrismo,  con Roberto Hernández Illada de presidente, y al waterpolo, con Jesús Cuartero de entrenador, y en mi etapa presidencial se incorporó también la natación sincronizada. Fueron años de intensa actividad física y educativa. Los campeonatos regionales y los nacionales sirvieron para unir a las familias y jugadores portuenses con los correspondientes de La Orotava, Santa Cruz y Las Palmas además de los peninsulares. Incluso se llegó a conocer la dimensión internacional del club y de jugadores  en Europa, Rusia y África del Sur.

            A partir de 1980 se vivieron años de gloria y de crisis incluso de tristeza. Un jugador y un entrenador, así como algunos  dirigentes, nos dejaron para siempre. Para colmo las infraestructuras se hicieron viejas y fallaron las bombas de calor. El mantenimiento no fue suficiente y los años de vida de las piscinas llegaron a su fin. El deporte en la ciudad portuense daba la impresión que se había estancado, sobre todo en el mundo de la natación. Cundió el desánimo, pero muchos padres y madres, algunos jugadores y dirigentes aguantaron la crisis y se ejercitan en la resiliencia ante el cierre de la piscina municipal y el exilio deportivo. Sin embargo la celebración de los 75 años del Club en la sala Andrómeda del Lago Martiánez, es decir las Bodas de Platino, les hizo elevar la moral. Se anunciaron nuevos tiempos por parte de la autoridad municipal y afloró el compromiso oficial del Ayuntamiento junto con el del Cabildo de Tenerife para la puesta en macha de la piscina y un centro de alto rendimiento. Este reto lo han establecido como PRIORIDAD en el ejercicio de 2018. ¡Confiemos por una vez! Estancarse es retroceder y de eso ya estamos cansados.