Artículo de Isidoro Sánchez

LA ALBORADA DE LOLY

Isidoro Sánchez, Loly González y Sandra Rodríguez en el Castillo de San Felipe

Isidoro Sánchez, Loly González y Sandra Rodríguez en el Castillo de San Felipe

Dolores González Pérez, Loly para los amigos, es una mujer muy especial. No solo porque somos de la misma generación sino porque compartimos valores como es el deporte, la natación, el amor a la familia -de manera particular a los hijos y a los nietos-, también la transferencia del conocimiento y el respeto a la  universidad, la divulgación de la cultura y la guía a la sociedad por la senda de la naturaleza. Además porque disfrutamos escribiendo libros y de hecho ella lleva ya tres. El primero lo editó en 2012, en prosa, y lo tituló EL SENTIR DE MI SENDERO, y se lo prologó  su amiga Fátima Hernández Martín, directora del Museo de la Naturaleza y el Hombre, de la capital tinerfeña.            Al segundo Loly lo llamó ALBORADA y me lo pidió que se lo presentara en un día como el de hoy, de un mes como abril, que tanto le gusta por su relación con el idioma y los libros. Fue con ocasión de otro libro que presenté en sociedad una tarde invernal, en la MAC tinerfeña,  a un amigo común, Juan Cruz Sepúlveda, acerca de los orígenes de Lanzarote como destino turístico.

            Loly escribió el suyo en 2014 y volvió a prologárselo de nuevo su querida jefa: Fátima. En esa ocasión la denominó Dama del Escribir… y del sentir, y por ello no es de extrañar el adelanto que hace la directora del Museo al preguntarse, como Robinson Crusoe, por qué razón se dedicó Loly a narrar, y se contesta en la intimidad que es por su gran capacidad de amar pero sobre todo..… por ayudar a los demás.

            El tercer libro lo editó Loly el año pasado, en 2017, y se lo prologó su admirado profesor de Botánica en la Universidad de Mayores de La Laguna, el ínclito botánico y amigo Wolfredo Wildpret. Lleva por título PLIEGUES DEL ALMA y fue objeto de comentarios singulares por parte del profesor y presidente de la Asociación Cultural TU SANTACRUZ, Jesús Pedreira, de la que forma parte Loly, por su referencia al monte de Anaga que tanto entusiasma al profesor Wildpret

            Hoy vamos a centrarnos en el segundo de sus libros, ALBORADA, que recoge el Tiempo del Alba que emplea la amiga Loly a la hora de escribir sus poemas en un ejercicio de narrativa, casi antológico. Basta leer el CV de Loly González para entender su trabajo literario.  Especialmente cuando se constata que le saca tiempo al tiempo para estudiar en la Universidad de Mayores de la Laguna, para participar en el coro, para ayudar en sus labores de voluntariado en el Museo de la Naturaleza y el Hombre, en algunas ONG’s, en la Cruz Roja, en el Centro de Mayores que lleva el nombre del amigo “Isidro Rodríguez Castro”. De ahí que la galardonasen con el Premio a los Valores Humanos del Cabildo de Tenerife y que la ONCE tradujese este libro al braille. Entonces entendí por qué me escribió en su dedicatoria: MI LUZ HA SIDO LOS CIEGOS. No le faltaron tampoco los reconocimientos del Gobierno de Canarias y de otras instituciones sociales y deportivas.

            Para comprender a Loly haya que leerla bien y por eso lo mejor es comenzar con su ACRÓSTICO  sobre ALBORADA. No es una forma musical, ni un himno patriótico ni un grupo musical. Lo dice claramente en la página 11 del libro,  es una A,L,B,O,R,A,D,A:

Aura enigmática eres

Latido de mis adentros

Barruntando sentimientos

Orquídea que bebe vientos

Rayo de luna en espejos

A tí a oscuras me confieso

Dando humor a las estrellas

Al borde del firmamento.

Y para mayor abundamiento nos lo explica y define en el poema que dedica a su libro ALBORADA. Comienza:

Este mi poema nacido del alba/ y que a mediodía ni suena ni canta/ es el que a lo lejos despierta mis ansias/de desvelar letras que salen del alma.

Así hasta el fin:

Y sin darme cuenta oyendo sonatas/ espera y espera, canta que te canta/ surge un resplandor muy cerca de casa/ y nacen poemas con la luz del alba/ ¡¡ Los que yo transcribo en páginas blancas!!

 Ya lo escribiría más tarde el profesor Wildpret al prologarle el tercer libro. Lo tenía muy claro: “Loly es una autora autodidacta cuyo sentimiento poético de la vida le nació espontáneamente”. Cuando leí este su libro deduje que se trataba de una narrativa de prosa poética, muy cargada de Geografía y de Naturaleza. De islas y volcanes; de plantas y animales; de espacios naturales protegidos como los Parques Nacionales, casos del Teide, la Caldera de Taburiente, Garajonay y Timanfaya, algunos de ellos Patrimonios Mundiales; de vegetales superespeciales de la historia de Canarias, como el Drago y el Garoé. Me dí cuenta que se trataba de un libro repleto de MISCELÁNEAS VIVENCIALES. Vividas en la esencia de la vida cotidiana de Loly.  De eso sabe mucho el amigo Oswaldo, su esposo, sus hijos y su trébol de nietos: Susie, Alejandro y Mateo.

Loly González, Othoniel Rodríguez, Sandra Rodríguez e Isidoro Sánchez

Loly González, Othoniel Rodríguez, Sandra Rodríguez e Isidoro Sánchez

            Cuando leo poemas escritos por mujeres no puedo dejar de acordarme de una mujer de la que me enamoré hace mucho tiempo, a mitad del siglo pasado. Estoy hablando de la cubana Dulce María Loynaz y aún no conocía a mi mujer. Ahora en este año de 2018 se cumplirán sesenta años de la primera edición de la novela de viajes por Canarias titulada UN VERANO EN TENERIFE. Por ello no es de extrañar referencias a la música que le gustaba a Dulce María y si encima va de la mano de otro cubano como Othoniel Rodríguez, la noche se hace más amena.  Como cada vez que celebramos la cubanía como ejercicio social en este Puerto de la Cruz, donde parece que la economía y la cultura van por el buen camino gracias a la gestión de otra mujer a la que también le gusta la poesía y que esta noche nos acompaña. Ya el pasado año lo celebramos el 14 de septiembre cuando hicimos el homenaje a Humboldt en este mismo castillo portuense también con el amigo Othoniel  y recientemente a don Agustín de Betancourt, el pasado 1 de febrero, de la mano de la pianista rusa afincada en Berlín, Natalya Nikolayeva, quien nos deleitó la tarde con la Ruta Musical de Betancourt, de España a Rusia pasando por Francia y Alemania.