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EL SUELO Y EL CLIMA EN LOS PARQUES NACIONALES DE CANARIAS ( y II )

Los factores del clima de las Islas Canarias. Los vientos alisios y las montañas

Entre los factores condicionantes del clima de Canarias desempeñan un papel relevante la situación geográfica y la presencia del relieve montañoso.

La situación geográfica:

La situación geográfica influye porque determina los centros de acción (campo de presiones, régimen de vientos dominantes, etc.) responsables de la distribución estacional de las lluvias. El segundo, porque favorece las precipitaciones, suaviza las temperaturas y origina variedades climáticas.

La situación de Canarias en una latitud subtropical, entre el mundo templado y el tropical, es la causante, por un lado, de que las Islas se encuentren durante todo el año bajo la influencia de las altas presiones que impiden las lluvias y, por otro, de tener temperaturas suaves a lo largo del año, con apenas diferencias entre las estaciones. Por tanto, la situación geográfica es, en gran parte, la responsable de las principales características climáticas.

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Sin embargo, el relieve tiene en las Islas un papel fundamental en las precipitaciones porque las montañas actúan de pantalla interceptando los vientos alisios, que se ven obligados a condensar la humedad y descargarla en forma de lluvia. Por tanto, el relieve vigoroso modifica las condiciones climáticas favoreciendo las lluvias y haciendo disminuir las temperaturas, y permitiendo la aparición de variedades climáticas.

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Factores del clima

Las Islas Canarias se sitúan entre la latitud templada y la tropical; de ahí que se vean afectadas por la dinámica atmosférica propia de ambas zonas. Entre los principales factores del clima destacan: El Anticiclón de las Azores y el relieve.

El anticiclón de las Azores

El anticiclón de las Azores. Las islas Canarias se encuentran bajo la influencia del anticiclón de las Azores, célula que forma parte del cinturón de altas presiones localizado en esta latitud.

Del anticiclón parten unos vientos denominados alisios, que llegan a Canarias con una dirección nordeste. Estos vientos predominan sobre todo en verano, periodo durante el cual el anticiclón de las Azores se desplaza hacia latitudes más altas.

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Los vientos alisios

Los alisios son vientos que soplan siempre en la misma dirección, desde los trópicos hacia el ecuador. Son vientos constantes de pequeña intensidad (unos 20 km/h).

Los vientos alisios poseen dos capas: una inferior húmeda y fresca y otra superior cálida y seca. La existencia de esta estratificación da lugar al mar de nubes; éste se forma cuando la capa inferior del aire cargada de humedad a medida que va ascendiendo se enfría aumentando su humedad relativa, hasta que se encuentra con la capa de aire cálido que le bloquea el ascenso (entre los 800 y los 1.500 metros de altura, aproximadamente).

El relieve de las islas

El relieve desempeña un papel esencial en la formación de este mar de nubes, de manera que las islas más montañosas son las más afectadas por este fenómeno. El aire, al chocar con las montañas, se ve forzado a elevarse y se enfría casi hasta el punto de condensación originando la formación de nubes que, al no poderse desarrollar en altura, se extienden horizontalmente.

Barlovento: El lado de barlovento de una montaña es el que está expuesto al viento, es decir, el que recibe el viento.

Sotavento: Es el lado de la montaña que está resguardado del viento.

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El relieve. La presencia de relieves montañosos influye notablemente en la dinámica atmosférica general. Las cimas elevadas constituyen una verdadera barrera para las masas de aire, que al chocar con ellas se ven obligadas a ascender, por lo que se enfrían, se condensan y descargan la humedad en la vertiente expuesta al viento, la vertiente norte. En consecuencia, las islas montañosas son más húmedas que las llanas y, dentro de las montañosas, las vertientes norte (barlovento) lo son más que las sur (sotavento). El relieve, pues, es responsable de las diferencias climáticas existentes entre unas islas y otras, y entre la vertiente de barlovento y de sotavento de las islas montañosas.

Las borrascas atlánticas

 En las estaciones de otoño e invierno, el anticiclón de las Azores baja en latitud y permite la entrada de las borrascas del Frente Polar, propias de las zonas templadas, que ocasionan un tiempo lluvioso e inestable.

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EL CLIMA DE LOS PARQUES NACIONALES DE CANARIAS

Climatología del Teide (3718 m.)

Por encima del misterioso mar de nubes que cubre las faldas del Teide, en invierno y verano, las lluvias son siempre escasas, en torno a 400 mm. anuales de precipitaciones y nevadas durante quince días al año aproximadamente, que, debido a las bajas temperaturas y a las fuertes heladas nocturnas, mantienen el Parque nevado durante varios meses al año. Esta escasez de precipitaciones nos indica una sequía muy acentuada.

En los días más calurosos se alcanzan los 34ºC de temperatura que, por la noche, durante el invierno, pueden descender bruscamente hasta los 16ºC bajo cero. Además, existen grandes oscilaciones térmicas diarias, que pueden llegar a 12ºC y cuya causa, junto con la del alto número de días de helada, que puede llegar a 100, quizá esté en la intensa irradiación que se produce en una atmósfera tan despejada. Las temperaturas mensuales medias varían entre 4,6ºC (enero) hasta 18,3ºC (agosto), siendo la media anual de 10,9ºC.

A estas extremas condiciones, hay que sumar fuertes y racheados vientos que, a veces, baten las cumbres a velocidades de 200 km/h, por lo que es difícil imaginar que pueda existir alguna clase de vida que sobreviva en tan inhóspitos y bellos parajes.

Durante la estación fría no es raro toparse con un curioso fenómeno, que las gentes del lugar denominan la “cencellada” y que consiste en grandes cristales de hielo de hasta 15 centímetros ocupando las hojas de las plantas.

El clima del Parque Nacional está condicionado por las extremas condiciones de altitud, fuerte insolación y variación térmica. Se puede definir como un clima continental subalpino, muy diferente al imperante en las zonas bajas y medias de la isla.

Climatología de Taburiente (2426 m.)

El agua: principal protagonista

En el interior de la Caldera abundan fuentes, manantiales y cascadas de gran belleza, algunas de ellas como la de La Desfondada de hasta 150 m de altura. De menor tamaño, pero con mayor caudal, es la cascada del Hoyo de los Juncos. Varios barrancos constituyen cursos permanentes de agua, algunos de cierta importancia como el de Taburiente y el del Almendro Amargo. Las aguas del Barranco de Rivaceras, que nace en áreas del complejo basal, presentan un fuerte color amarillento-pardo debido a sus aguas ferruginosas, que al depositarse forman magníficos contrastes de color como en la Cascada de Colores.

Los cambios que se producen en el interior por efecto de la erosión son muy patentes a simple vista. Desaparecen cascadas, aparecen otras nuevas, los desprendimientos son constantes

Con más de 70 manantiales y galerías, el caudal de la Caldera es considerable. El agua ya no corre permanentemente por el barranco de las Angustias, como en la época de la Conquista, cuando se llamaba río Ajerjo. Mucho antes, una red de canales, acequias y tuberías la recoge para su aprovechamiento como agua potable o regadío.

El clima está condicionado por la altitud

El Parque Nacional tiene un clima de tipo mediterráneo, pero matizado por la latitud, altitud y orientación. Los principales factores que determinan el clima de La Palma son, además de su latitud, el sistema de circulación de los vientos alisios, el relieve, la cercanía del continente africano y la corriente fría del Atlántico.

Dentro del Parque podemos encontrar ligeras variaciones climáticas en función de la altitud: en la zona baja (400-800 m) no hay heladas, llueve poco y casi nunca tiene nieblas; en la zona media (1000-1500 m) domina un clima más contrastado en temperaturas, aunque nunca suele helar y presenta abundantes nieblas; por encima de los 1.500 m son menos habituales las nieblas y las temperaturas son más frescas; por encima de los 2.000 m suele nevar todos los años en invierno y, a veces, se produce el fenómeno de la cencellada debido a los vientos del norte, que no traen nieve sino hielo, y en esos días se pueden alcanzar los 10ºC bajo cero.

El mar de nubes cubre por entero a la Caldera

La cumbre se caracteriza por la baja humedad relativa y las lluvias torrenciales en otoño e invierno, y luego períodos de gran sequía.

Un paisaje de contrastes

El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente se encuentra en un ambiente espectacular. En el interior de la Caldera, en sus profundos barrancos, enhiestos roques y verticales paredes, crece un universo vegetal y animal único en el mundo. Todo ello es motivo más que suficiente para exigir su protección y conservación.

Climatología de Timanfaya (679 m.)

 Dado el escaso relieve de la isla, los vientos alisios, reinantes todo el año, rebasan sin problema las pequeñas elevaciones, impidiendo la concentración de nubes; así las precipitaciones escasean, siendo del orden de los 100 mm anuales, aunque excepcionalmente se produzcan lluvias torrenciales en algunos puntos del interior, de hasta 200 mm. La humedad, dado el cerco marino, es muy elevada -70%- durante todo el año. En los días más fríos del año, el mercurio apenas baja de 10 grados, siendo la insolación de la isla de alrededor de 2.800 horas/año. Concretamente, en la zona del Parque Nacional de Timanfaya, no existe estación húmeda, siendo sus marcas pluviométricas inferiores a los 60 mm. anuales. Por otro lado la varianza térmica entre el día y la noche es muy considerable.

Climatología de Garajonay (1487 m.)

La distribución de las especies vegetales va a estar determinada por una serie de factores topográficos, de humedad, de orientación, grado de pendiente y, por supuesto, del grado de conservación del bosque. Juega un papel fundamental, junto con el relieve, el clima. Los vientos alisios, de componente Noreste, afectan de forma constante a las islas, aunque predominantemente en el verano. La capa inferior del alisio, fresca y húmeda por su recorrido sobre el mar, asciende al entrar en contacto con la orografía insular. En su ascenso, el aire se condensa dando lugar a nubes que se encuentran con la tapadera de la capa superior del alisio, más cálida y seca. Precisamente esta línea de inversión térmica, es el límite superior de lo que se conoce por mar de nubes, que puede estar entre los 950 y 1.500 metros, por término medio.

Esta zona de encuentro de las nubes con el relieve, va a producir ligeras lloviznas, y la conocida como lluvia horizontal. Es este precisamente el asentamiento de la laurisilva. Por lo general por encima de los 400-500 metros, con un máximo de 1.100. Así pues, la altitud media de la línea de cumbres de La Gomera, que no sobrepasa los 1.100 metros, permite al alisio ejercer su influencia también en la vertiente sur.