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LA ILUSTRACIÓN VUELVE A CANARIAS

Mamio 23.12.2013En esta ocasión de mano de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife (RSEAPT), con sede en la universitaria ciudad de La Laguna, todo un Bien Cultural del Patrimonio Mundial. De manera concreta para dar a conocer el carácter pionero de unos visionarios canarios en relación a la luz eléctrica liderados por un polifacético militar, Ricardo Ruiz Aguilar, que se estableció inicialmente en San Cristóbal de La Laguna apoyado por la familia Ossuna y más tarde se fue a La Orotava para llevar a cabo su proyecto tecnológico de alumbrar la Villa con electricidad generada con las aguas del Heredamiento o Dula, que nacían en los montes de La Orotava, en la cuenca hidrográfica de Aguamansa. El contrato con el Ayuntamiento tardó casi dos años en ser autorizado por la corporación municipal pero el 1 de diciembre de 1894 la Villa de La Orotava estrenó luz eléctrica, tal como lo certificó el secretario del ayuntamiento. Fue un proyecto singular que aprovechó un salto de agua, desviado del canal principal que bajaba hasta la Villa para mover los molinos de gofio y regar las  fincas de los adulados,  en el punto conocido por Hacienda Perdida. El responsable técnico fue el ingeniero suizo Gaspar Kitt, de la empresa Jackson de Madrid, quien instaló una central hidroeléctrica con turbina tipo Pelton y alternador incluido, como había realizado el año anterior en El Electrón de Santa Cruz de La Palma. Sirvió para generar electricidad y alumbrar las plazas y edificios municipales de La Orotava, así como alumbrar el flamante Hotel Taoro del Puerto de la Cruz, ya que Ruiz Aguilar y algunos de sus compañeros en la SEO (Sociedad Eléctrica de Orotava) también lo eran del Gran Hotel Taoro.

Terminado el contrato en 1914 se prolongó por otros veinte años pero una serie de incidencias originó que el Ayuntamiento municipalizase el servicio eléctrico (SEM), adquiriese la vieja planta y comenzase una nueva etapa a partir de 1931, cuando el alcalde Manuel González Pérez implementa la planta de La Abejera, con un salto superior y ya con aguas de galerías (El Moral y Salto de los Helechos), hasta que en 1960 hubo que acudir también a la energía producida por la Unelco, pero razones económicas obligaron en 1974 a subastar la planta y sus instalaciones eléctricas. Esta historia ha sido contada por los hermanos EDIS, Eduardo e Isidoro Sánchez, ingenieros y naturales de La Orotava, mediante un libro LA OROTAVA ENERGÉTICA y un documental que se presentaron en la RSEAPT, entidad cultural pionera de promover un MANIFIESTO ENERGÉTICO en favor de las energías limpias, aprovechando la efeméride del 1 de diciembre de 1894 en La Orotava.